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Tierra Muerta: Génesis - Capítulo 6

¡Hola, queridos lectores!

Hoy llega el sexto capítulo de Tierra muerta, la historia de zombies del blog, escrita por mi hermano. Con él, llegamos al ecuador de la obra. ¿Qué nuevos peligros les aguardarán a Noah y compañía? ¡No dejéis de leerlo!

CAPÍTULO 6

Noah y Yolki realizaron el camino que Dana y Sergei habían trazado aquel mismo día cuando intentaban buscar una escapatoria con el grupo de niños. El sendero era angosto y en ocasiones había que retirar numerosas ramas para poder seguir adelante.
—Muchas gracias por hacer que ese viejo se callase.
—No hay de qué.
—Pero, ¿por qué me ayudaste a que se tomase esta decisión? ¿Por qué confías en mí? — Preguntó Noah para resolver sus dudas por recibir el inesperado apoyo de unos desconocidos.
—Creo que si me perdiese me gustaría que me buscasen y me ayudasen, creo que tú también lo querrías así, ¿no? Y respecto a lo otro... Cuando rescatamos a Dana de ser devorada por los zombis sacrificándose para que los niños pudiesen seguir adelante me pareció un acto muy honorable y siendo tú uno de sus mejores amigos creo que es una decisión acertada apoyar tus elecciones para el grupo, por lo que he visto hasta el momento has sabido manejar bien la situación.
—Oh, gracias, supongo. — Contestó con una sonrisa. — Y... Cuéntame, ¿quiénes sois Marius y tú?
—Hace poco compramos una casa en este pueblo, en la parte de arriba por el este. Vinimos a España buscando trabajo.
—¿De dónde sois? — Se interesó Noah.
—Yo soy de Albania y Marius es de Croacia.
—Entiendo... Y... ¿Cómo es que tenéis esas armas propias del ejército? — Cuestionó haciendo notar que realmente no confiaba mucho en ellos y que algo no cuadraba.
—Ah... Tranquilo, no tenemos nada que esconder. Simplemente nos gusta coleccionar armas.
—Pero... ¿Sabéis que la posesión de este tipo de armas en una casa es completamente ilegal?
—Ah, ¿sí? No lo sabíamos. Las compramos y las guardamos, no teníamos intención de usarlas, por lo menos hasta que todo esto pasó. — Noah decidió parar de preguntar porque todo aquello le parecía muy sospechoso. ¿Eran completamente de fiar? ¿Dónde habrían conseguido las armas? ¿En el mercado negro? ¿Las trajeron ocultas desde sus países burlando la seguridad? ¿Estarían relacionados con mafias del este?

—Ya falta poco para llegar hasta el puente que cruza al otro lado. Si ha seguido más allá nos va a resultar casi imposible dar con ella. — Informó el joven.
Ambos siguieron caminando unos quinientos metros por el sendero hasta llegar a donde se encontraba la pasarela. Noah que iba delante guiando el camino se detuvo.
—Bien... Creo que por aquí no está y menos creo que haya podido cruzar. — Informó señalando la riada que impedía el paso a la otra orilla.
—Entonces me parece que deberíamos volver con los demás antes de que anochezca. — Opinó Yolki. Noah se giró para mantener contacto visual con su compañero y asintió con la cabeza. De repente el otro vio cómo detrás del joven emergía del río una gran bestia. ¡Era una serpiente gigantesca! El reptil cogió impulso con su cabeza para devorar a Noah.
—¡Agáchate! — Le ordenó Yolki alertándole. El chico siguió sus indicaciones y la serpiente lanzó un fallido mordisco  hacia donde estaba Noah, dentelleando nada más que aire. Yolki con un movimiento rápido le lanzó un gran y afilado machete al animal en la frente, lo que hizo que se enfureciese y de un coletazo inesperado golpeó a Noah enviándolo a la otra orilla dejándolo fuera de combate. Mientras al otro lado del río, el otro se apresuró a sacar su metralleta y a disparar a la bestia en la cara. Logró sacar el arma, pero no le dio tiempo a disparar debido a que el reptil se lanzó sobre él con un nuevo mordisco. El chico logró esquivar el ataque rodando por el suelo y comenzó a disparar a la bestia. Ésta comenzó a quejarse y con la punta de la cola barrió todo el suelo golpeando a Yolki y empotrándolo contra una roca. Tras esto, la serpiente se retiró de nuevo al río y se dirigió a Noah y comenzó a prepararse para un nuevo ataque hacia él, pero el albano consiguió reponerse pronto y comenzó a disparar con la metralleta a la parte posterior del gran reptil haciendo de nuevo que se quejase y voltease hacia él. Volvió de nuevo a echar la cabeza para atrás para lanzar un nuevo ataque y el chico se preparó para rodar de nuevo, pero para su sorpresa vio que con la cola había enrollado a Noah y la cabeza de la serpiente se introdujo en el río comenzando a bucear por la zona arrastrando al muchacho. Con gran destreza y habilidad, Yolki corrió y saltó sobre el lomo del enorme animal mientras se sumergía y se arrastró hasta llegar a la cabeza de éste. Con la serpiente entera ya bajo el agua el chico consiguió llegar hasta la cabeza y de allí extrajo el machete que le había arrojado anteriormente. El reptil se movía con gran agilidad y violencia por debajo del agua intentando deshacerse de su adversario, pero Yolki comenzó a clavarle el machete en los ojos y en la cabeza consecutivamente y finalmente el animal quedó fuera de combate, muriéndose y hundiéndose en el río. En seguida el chico se soltó y nadó con velocidad hasta el final de la serpiente logrando liberar a Noah y consiguió salir a la superficie, pero veía cómo la corriente los estaba arrastrando río abajo. Apresuradamente sacó de su cinturón un gancho, el cual disparó y consiguió amarrar a un árbol, permitiéndoles tener una oportunidad para sobrevivir. Comenzó a hacer fuerza para conseguir escapar ambos de aquella trampa mortal y tras un gran número de esfuerzos consiguió llegar a la orilla y allí tumbó al muchacho.
—¡Eh! ¿¡Noah, estás bien!? — Preguntó mientras le daba pequeñas bofetadas en la cara para espabilarle. Acto seguido se aseguro de que sus constantes vitales estaban bien y parecían estarlo, a excepción de la respiración. Finalmente le realizó la respiración artificial y Noah expulsó una bocanada de agua de sus pulmones volviendo en sí. — ¿Estás bien? — volvió a preguntar.
—Uf... Mmm... Sí... — Dijo aún un poco ido — ... Gracias... ¿Qué ha pasado?
—Te lo contaré por el camino, tenemos que ir por la orilla río arriba y llegar hasta el sendero. — Le contestó ayudándole a ponerse en pie.

—Oh... Así que se podría decir que eres mi héroe. — Finalizó Noah la conversación sobre lo ocurrido con una broma.
—Sí, en cierto modo sí, ahora me debes la vida... O tu alma... — Contestó también bromeando.
—Debemos llegar rápido a la casa, estamos empapados y vamos a coger una pulmonía.  — Ya había anochecido cuando quisieron llegar al pueblo, pero todo era muy extraño, no había infectados por ninguna parte. Se dirigieron hacia la casa del muchacho y vieron a lo lejos a Sergei y Celestino escondidos tras un coche mirando algo.
—¿Qué crees que pasará? — Preguntó Yolki.
—No tengo ni idea. — Respondió Noah.
Llegaron al lado de los que estaban aguardando y hablaron con ellos para conseguir información.
—¡Hey! ¡Hola! ¿Qué tal? ¿Qué pasa? — Susurró Noah.
—¡Hola, Noah! Me alegro de que estéis bien. — Contestó Sergei. — Verás, algo ha atraído a un montón de zombis hacia tu casa y dentro están Dana, Linda, Paula y Marius y están intentando entrar, pero son demasiados para  poder acabar con ellos y si disparamos no sabemos a cuántos más podríamos atraer y si lograríamos escapar con vida...
—¿Dónde están Perla y Tony? ¿Habéis encontrado a Mimí?
—Perla y Tony llegaron a la vez que nosotros y subieron la cuesta para poder acceder a los tejados de las casas y llegar por arriba hasta la tuya y poder echar una mano. Respecto a Mimí no ha habido suerte...
—Noah, mira... — Indicó Yolki. Por un lado de la calle se aproximaba otro grupo de numerosos muertos vivientes y se dirigía hacia donde ellos estaban escondidos.
—¿Qué hacemos? — Preguntó Sergei.
—Creo que tengo un plan, arriesgado, pero puede funcionar. ¿Celestino, tiene usted el coche en el pueblo?
—¿Qué diablos estás tramando? — Contestó con otra pregunta en tono agresivo.
—Veréis, no creo que pasar la noche en el pueblo sea seguro, así que usted y yo podemos ir al aparcamiento y coger nuestros coches y venir hasta aquí y poder escapar todos, pero debemos atravesar a todos esos que vienen por ahí. Mientras Yolki y Sergei debéis indicar a los demás que vayan al cuarto de matrimonio de la primera planta de mi casa y desde allí les podremos coger y salir de aquí lo más rápido posible.
—¿Entonces piensas abandonar la misión de buscar a la niña? — Preguntó el anciano en un tono desafiante.
—Por supuesto que no, pero la noche ya ha caído, lo mejor será llegar con los coches al bosque donde el número de zombis es menor o nulo y allí descansar para poder regresar mañana a buscarla.
—¿Y crees que sobrevivirá hasta mañana? — Se mostró escéptico.
—No pienso parar de buscarla hasta que encuentre alguna evidencia de que ha muerto, así que, ¿qué me dices? ¿Nos quedamos aquí viendo como nos devoran o tratamos de escapar? — Dijo Noah queriendo una respuesta rápida por parte del viejo.
—Está bien. — Contestó tras meditar unos instantes.
—De acuerdo, no use armas de fuego, le presto mi horca para que pueda defenderse. Espero que yo pueda quitármelos de encima con la tapa de la basura... — Dijo mientras miraba a la tapa depositando en ella toda su esperanza.

Sergei y Yolki cambiaron de refugio y se introdujeron en la casa de enfrente y observaron desde una ventana la situación esperando ver a Perla o Tony por el tejado para avisarles del plan acordado.

*****

Noah y Celestino comenzaron a combatir contra los infectados en mitad del camino, quitándose a unos de encima y esquivando a los otros. De repente un zombi consiguió agarrar al anciano y éste soltó su herramienta de lucha y colocó las manos en la cara del atacante intentando evitar ser mordido, pero Noah le arreó un golpe en la cabeza al no muerto librando a Celestino del ataque y esperando ver en la cara del anciano una muestra de gratitud o confianza hacia él, pero en cambio cogió del suelo la horca y siguió adelante. Corrieron hacia el aparcamiento del pueblo y de pronto Celestino mientras avanzaba comenzó a hablar con el muchacho.
—Escucha, yo mi coche lo tengo en mi garaje, está un poco más allá del aparcamiento, si no te importa ayudarme te lo agradecería.
—Está bien. — Contestó Noah dispuesto a ayudarle para así ganarse de una vez por todas su confianza. Llegaron a la puerta del garaje y la abrieron permitiéndoles la entrada, pero se dieron cuenta de que delante del coche había un pequeño tractor que impedía al vehículo salir.
—No tiene combustible, ayúdame a empujarlo. — Le pidió al joven. El anciano quitó el freno de mano del tractor y comenzaron a empujar, pero no conseguían moverlo.
—¿Qué pasa? — Preguntó el muchacho.
—Hay algo que está impidiendo su desplazamiento, mira a ver, cuando esté listo me avisas y empujo. — Noah se retiró un poco para tener mayor campo visual y vio que el cuerpo de una persona se encontraba atascado entre las ruedas delanteras del tractor. Rezó porque no fuese un zombi, pero luego pensó que con los empujones que le habían dado al vehículo ya se hubiese inmutado, aún así con la tapa de la basura lo tocó un par de veces, pero no observó ninguna respuesta. Dejó la tapa a un lado y cogió el cuerpo por los brazos. En esos instantes por la cabeza de Celestino se pasaba la idea de acabar de una vez por todas con ese joven y dejar tirados a  los demás haciéndoles encontrar la muerte, pero si alguno de ellos lograba sobrevivir podría interferir en los planes, así que el anciano se detuvo para poder cumplir su misión con la mayor eficacia posible. De repente el cuerpo comenzó a moverse y lo que parecía inerte era un zombi y trató de morder a Noah. Éste con el impacto del momento tiró con todas sus fuerzas hacia atrás y partió por la mitad aquél cuerpo, cayendo hacia atrás y la parte superior de aquel infectado encima suya. Era demasiado fácil para Celestino dejar que fuese devorado por aquel no muerto, pero pensó que necesitaba los dos coches y atravesó la cabeza del muerto viviente con el rastrillo. Noah se quitó el cuerpo de encima y se intentó limpiar la sangre que le había caído, después se levantó del suelo y ayudó al anciano a mover el tractor. Tras apartarlo se montaron en el coche y Celestino arrancó dirigiéndose al aparcamiento para acercar al joven hacia su vehículo. El muchacho desmontó y comenzó a buscar sus llaves en sus bolsillos, pero no las encontraba.
—Mierda...
—¿Qué ocurre? — Preguntó Celestino.
—Antes... ¡Creo que he perdido las llaves en el río! — Exclamó nervioso.
—Rompe la ventanilla y hazle un puente.
—No... No sé hacer eso.
—¡Jesús! — Exclamó Celestino bajando del coche. — Vigila que no nos ataquen. — El anciano rompió el cristal con la tapa de la basura de Noah y abrió el vehículo. Una vez dentro comenzó a trucarlo hasta que consiguió arrancarlo. — Ya está, en marcha. — Noah se montó en su coche y Celestino en el suyo y se pusieron en marcha hacia la casa de Noah.

*****

El disparo de Linda había atraído a los muertos vivientes de los alrededores y ahora estaban intentando entrar en la casa. Dana y Marius estaban soportando la puerta mientras Linda y Paula buscaban alguna posible escapatoria. Entonces se escuchó cómo un cristal en las plantas de arriba se rompía.
—¿Qué ha sido eso? — Preguntó Paula.
—No lo sé. — Respondió Linda.
—¡Soy Perla! — Se escuchó dentro de la casa. — ¡Sergei y Yolki me ha dicho os dirijáis a la ventana del cuarto de matrimonio de la primera planta y que saltéis cuando Noah y Celestino estén allí! — Las palabras de Perla se oyeron en toda la casa debido a que habían roto un tragaluz en el tejado y su voz se escuchaba por el conducto de las escaleras de la casa.
—¿Estás bien? — Le preguntó Dana a Marius mientras seguían aguantando la puerta.
—Sí... Hagamos caso a tu hermana, a la de tres salimos corriendo al primer piso, ¿de acuerdo?
—Está bien... ¿Linda, Paula, estáis ya en el primer piso? ¡Cuando lleguemos cerrad la puerta del pasillo! — Ordenó Dana.
—¡Sí, ya estamos! ¡Podéis subir! — Contestó Paula.
—Bien... — Comenzó Marius. — Una... Dos... ¡Y tres! — Dana y Marius comenzaron a correr escalera arriba y la puerta se abrió permitiéndoles la entrada a los zombis. — ¡Son lo suficientemente lentos, tenemos tiempo! — Finalmente ambos consiguieron llegar a la primera planta y Paula cerró la puerta y otra vez volvieron a apoyarse en ella.
—¿Dónde está Linda? — Preguntó Dana.
—Está asomada a la ventana a la espera del rescate.

—Bien, y ahora nosotros cómo escapamos — Le preguntó Perla a Tony. — Los zombis han entrado y nosotros estamos demasiado altos como para saltar a los coches desde aquí.
—Pues... — Meditó Tony durante unos instantes. —Tengo una idea, pero creo que no te va a gustar nada. La cosa está en que yo salte dentro de la casa, caeré en el descansillo del segundo piso. Luego te lanzas tú y yo te cojo. Sé que está bastante alto, pero una vez hecho eso podemos ir a la habitación de matrimonio de la segunda planta, donde me encontrasteis, atar unas sabanas y poder hacer una cuerda para poder bajar. — Propuso.
—Tienes razón, no me gusta nada el plan, pero es lo único que tenemos, así que... Tírate.
—Vaya, ya veo lo considerada que eres. — Le dijo bromeando.
—Es lo que hay. — Contestó sacándole la lengua.
Tony le acarició la cabeza y se sentó al borde de la cavidad y se dejó caer. Intentó aterrizar de pié, pero perdió el equilibrio y se precipitó hacia adelante y tuvo que poner las manos para no darse un golpe en la cara. Se incorporó y miró hacia arriba e indicó a Perla que ya podía saltar. La joven cayó sobre los brazos del guardia civil que amortiguaron su caída y rápidamente entraron en el pasillo de la segunda planta, cerraron la puerta y se pusieron a buscar sábanas y a enredarlas para conseguir una liana.

—¡Ya vienen! — Informó Linda. Celestino se aproximó a la ventana para que pudiesen saltar al techo del coche y después introducirse por las ventanillas, mientras que Noah paró en la casa de enfrente y montaron Yolki y Sergei. Linda se disponía a saltar, pero de pronto vio cómo una sábana se desprendía desde el piso de arriba y se asomó para ver de qué se trataba.
—Vais a saltar? — Preguntó Perla.
—Bajad vosotros primero, es más difícil desde ahí arriba. — Contesto Linda.
—De acuerdo. — Perla comenzó a descender por las sábanas con cuidado mientras Tony se aseguraba de que estaban bien atadas a la pata de un gran armario y que no se soltaba ninguna. Perla consiguió llegar al techo del coche y se introdujo en el asiento del copiloto. La puerta del primer piso estaba empezando a ser incontenible.
—¡Linda, por favor! ¡Es nuestro turno! — Le pidió Marius.
—Está bien. — Dijo mirando a los tres que contenían la endeble puerta. — ¡Tony, aquí pinta muy mal la cosa! ¡Si no te importa que escapemos nosotros antes nos harías un gran favor! — Gritó asomándose.
—¡No hay problema! ¡Adelante! — Linda se subió a la cornisa y saltó al coche y se introdujo en él.
—Bien... Ahora Paula, luego Dana, yo esperaré a que esté el otro coche y subiré en él. — Ambas asintieron con la cabeza y Paula corrió hasta el dormitorio y allí imitó la misma operación que realizó Linda. Dana fue la siguiente en escapar. Celestino dio marcha atrás y se dirigió fuera del pueblo. Noah se acercó a la ventana y tocó el claxon para avisar de que ya estaba todo listo. Marius se despegó de la puerta corriendo y salió por la ventana. Una vez en el techo del coche se dio cuenta de que ahora Tony lo tendría más complicado para salir debido a que los zombis habían entrado en la primera planta y podían atacarle por la ventana.
—¡Tony! ¡Baja! ¡Confía en mí! ¡Yo te cubro! — Le gritó al guardia civil. Esas palabras no le parecían muy tranquilizadoras a Tony pero no le quedaba otra que bajar agarrándose a  las sábanas. Al asomarse por la ventana vio que Marius estaba disparando a los zombis del primer piso por la ventana y éste se apresuró a bajar más rápido. Al fin llegó al techo del coche y se introdujo en él. Marius se agachó para hablar con Noah.
—¡Noah! ¡Adelante, yo me agarro a las ventanillas! ¡No podemos permitir que caigan desde la ventana al coche! ¡Más adelante me meteré!
—¡De acuerdo! — Noah dio maniobró mientras Marius disparaba a los que intentaban lanzarse por la ventana y puso rumbo a las afueras del pueblo.

*****

Los grupos se encontraron en una curva en mitad de la carretera que dividía los amplios campos de cultivos. Allí el coche de Noah se puso en cabeza y les guió hacia el bosque, introduciéndose en él para acampar. Una vez apagados los motores bajaron todos y el chico tomó la palabra.

—Bien, os he traído aquí para pasar la noche a salvo. Aquí no debe de haber ningún infectado debido a la lejanía del centro de la epidemia, pero el primero que me encontré se encontraba más adelante de lo que hemos llegado, así que por si a caso habrá que hacer guardia.
—¡Es cierto! Celestino y yo nos encontramos unos infectados que no eran del pueblo e iban desnudos. — Interrumpió Sergei.
—¡Debe de tratarse de brujería, porque si no, no me explico que unos cadáveres del cementerio que han muerto hace años vuelvan a la vida! ¡Nada de un virus infeccioso! — Exclamó Dana.
—Tranquilos, dejadme seguir. — Rogó Noah. — Bien, suposiciones a parte, he decidido que mañana bajará un pequeño grupo para seguir buscando a Mimí por el resto del de lugares que no hemos podido registrar mientras otro grupo se encarga de ir a cazar, no podemos confiar en que podremos coger provisiones del pueblo. Otro grupo se quedará vigilando el campamento o lo que sea que hagamos aquí. Y bien, ¿estáis todos de acuerdo? — Todo el mundo respondió asintiendo con la cabeza. — Vale, yo no tengo casi nada de sueño por ahora, así que me pido realizar la primera guardia, creo que debemos hacer unas cuatro de dos horas cada uno. ¿Quién más quiere realizar una guardia?
—Yo. — Se ofreció Tony.
—Cuenta conmigo. — Contestó Yolki.
—Pues para mí la última. - Eligió Marius.
—Pues ya está, iros a descansar que ha sido un día largo. Intentad tener dulces sueños... — Finalizó Noah.

© Estrada Martínez, J.J., 2014

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