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Tierra muerta: Génesis - Capítulo 10

¡Hola, queridos lectores!

Lo prometido es deuda. Como os dijimos, el trepidante final de Tierra muerta, la historia de zombies del blog, escrita por mi hermano, se publicará cada dos días. ¡Esperamos que así la espera no sea tan larga!

Después del conmocionante capítulo anterior, ¿cómo acabará la cosa? ¿Habremos perdido de verdad a alguno de nuestros protagonistas? ¿Qué harán Noah y compañía? ¡Sólo tenéis que leerlo para descubrirlo! Como siempre, podéis dejar vuestros comentarios e impresiones.

Noah y Tony que no daban crédito a la situación se asomaron desde su escondrijo y vieron el reguero de sangre que emanaba de la cabeza de Dana. Ese monstruo había sido capaz de asesinar a una pobre chica. Sin importar el peligro de la situación Noah salió corriendo hacia el cuerpo tendido en el suelo de la joven y Sergei se aproximó lo más rápido que pudo gateando. Pablo mientras observaba la situación sin mover un sólo músculo tras la tensión del momento, Tony seguía escondido tras un coche, Ramiro sin saber qué hacer y Noah y Sergei llorando a la joven. A nadie le importaba que pasasen unos pocos minutos sin hacer nada, hasta que el violento cazador propinó un fuerte puntapié a Sergei en el abdomen tirándolo al suelo. Levantó a Noah del suelo cogiéndolo del cuello y le dio la vuelta, le dio una patada en las piernas haciéndole caer de rodillas. Tras esto lo encañonó por la nuca y  otro disparo acompañó a la sangre y a la confusión. Pablo cayó al suelo fulminado y Ramiro se alarmó al no saber quién había apretado el gatillo.
—¿¡Quién ha sido!? — Exclamó el otro cazador.
—Pues ha sido Edurne. — Dijo Perla mientras se aproximaba por la espalda de la mujer rodeándola con un brazo por los hombros. — Yo soy, Perla, encantada. ¿Quieres morir tú también o vas a dejar en paz a mis amigos?
—Yo... Yo... — Tartamudeó Ramiro mientras veía cómo a lo lejos le apuntaba Edurne con un potente rifle. Tras esto salió corriendo perdiéndose en el bosque.
—Noah, ya te puedes levantar y calmarte, todo está bien. — Informó desde lo lejos. Perla vio que Tony la miraba horrorizado desde su escondite tras los coches.
—¿Qué pasa? ¿Dónde están los demás? ¿Están bien? Traigo un nuevo miembro al grupo, se llama Edurne, y gracias a ella os hemos salvado y tenemos otro coche. ¡Y traigo buenas noticias sobre Mimí! ¿Sé puede estar mejor? — Dijo mientras todos la oían, mas no escuchaban. — ¿Pero qué demonios os pasa? — Volvió a preguntar cansada de no obtener respuestas mientras se aproximaba al perímetro del campamento de coches. Lo primero que vio fueron los cadáveres de Marius y Diego al lado de los vehículos. — Oh... Dios mío... — Después siguió caminando y vio el cuerpo tendido de Pablo... Y al lado estaba el de su hermana... Muerta... Perla se desplomó hacia atrás con un ataque de nervios mientras las lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos no queriendo creer lo que estaba viendo.
—¡Eh! ¿¡Estáis todos bien!? — Preguntó Yolki desde la lejanía mientras el grupo de cuatro se acercaban a su campamento. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca se quedados impactados mirando la masacre. Linda en seguida corrió hacia Perla y la abrazó, Tony por fin reaccionando se acercó hacia la chica y se arrodilló a su lado sin saber qué hacer mientras la veía llorar. Sergei miró el cuerpo tendido de Dana y después fijó su mirada en el de Marius. Gateando se acercó hacia Tony y le arrebató la pistola.
—¿¡Sergei!? ¿¡Qué se supone que haces!? — Le preguntó Yolki acercándose e intentándole quitarle el arma de entre las manos.
—Me... Me han mordido, estoy infectado, no hay cura, voy a acabar como Marius.
—Sergei... Aún hay esperanza...
—Quizás cuando la encontremos ya sea demasiado tarde... Y no es ése el único peligro que tenemos que afrontar. También las personas se han vuelto malas. No quiero... No quiero seguir viviendo en un mundo así... Y Dana ya... No está aquí. Por favor, respetad mi decisión.
—Aquí no... — Le susurró finalmente ayudando a levantarse a Sergei. Ambos se pusieron en pie y caminaron lejos de ese lugar. Noah y Paula siguieron a los dos por donde habían ido. Cuando estuvieron lejos se pararon y Yolki ayudó a Sergei a sentarse apoyando la espalda en un árbol.
—Sergei... Yo... Siento mucho haberte mandado a por agua... ¡Perdóname! — Imploró Paula mientras abrazaba al muchacho.
—No pasa nada, Paula, te perdono. Esto nos podría haber pasado a cualquiera de nosotros... Ya para mí está todo perdido, no me voy a marchar con ningún tipo de rencores en mi corazón. — Tras estas palabras Paula se deshizo del cálido abrazo y Noah se agachó para hablar a la altura del joven.
—¿Te acuerdas de las veces que nos peleábamos de pequeños? Siempre ganabas tú. Eres un luchador, aunque los años nos hayan hecho a los dos unos patosos. Quiero que sepas que en esta tierra muerta vas a dejar a alguien que siempre te recordará, no serás olvidado, te lo juro. Gracias por haberte conocido. — Finalizó dándole un abrazo.
—Qué ironía, el que ganaba siempre ahora es el primero de los dos en caer. Las peleas no eran la vida. En la práctica, en la vida real, tú eres más fuerte. Espero que jamás tomes la decisión que yo estoy tomando, no te rindas y sal de esta, Noah. — Contestó con lágrimas en los ojos.
—Cuando... Cuando estés allí... Dale un abrazo a Dana de mi parte.
—Lo haré. — Dijo mientras se deshacía el abrazo.
—Sergei, ¿quieres que lo haga yo? — Propuso Yolki.
—No, gracias. No quiero que nadie bueno se manche las manos con mi sangre.
—Como quieras. — Sergei cogió la pistola y se la metió en la boca. Noah se volvió a agachar y le agarró la otra mano. El muchacho esbozó una sonrisa con lágrimas en los ojos y apretó el gatillo.

*****

—Hoy despedimos a nuestros hermanos Marius, Dana y Sergei dándoles cristiana sepultura bajo la cruz que una de las hijas de nuestro pueblo, Paula, ha fabricado para que todos nuestros sentimientos les acompañen en devoción para llegar hasta el abrazo eterno del Señor. Dios, te pedimos que tengas en tu gloria a estas tres personas cuyas vidas han sido interrumpidas. Sabemos que no es tiempo de hacer una misa por ellos, pero los humanos tenemos la necesidad de llorar a nuestros muertos, es bueno. Oh, Señor, por favor, acoge en tu gloria a Marius, Dana y Sergei y haz que estos cazadores se arrepientan de sus acometidas. Padre, usted nos creó para luchar siempre por la vida y no para arrebatárnosla los unos a los otros y menos por uno mismo. Te rogamos que no nos dejes caer en estos errores. Amén. — Celestino ofició una misa improvisada para desear un plácido descanso eterno a las tres víctimas de la muerte.

La noche cayó y Edurne estaba entrevistando a todo el mundo para pasarlo a sus cuadernos de notas para acumular los mayores testimonios posibles. Todos estaban colaborando en el mantenimiento del grupo y del campamento, mientras Perla y Tony charlaban un algo alejados del grupo.
—Tú estabas aquí.
—Sí.
—¿Por qué no hiciste nada?
—Perla... No pude...
—Mentira, estabas escondido detrás del coche como un perro asustado. Si hubieses hecho algo mi hermana ahora estaría viva. ¿Qué se supone que os enseñan en la Guardia Civil? ¿A esconderos? Se supone que debéis proteger a los ciudadanos. — Tras estas palabras Tony se alejó de Perla y Noah vio que la situación no era la más agradable para los dos dentro de esta crisis, por lo que decidió acercarse.
—¿Estás bien? Dentro de lo que cabe... Me refiero...
—¿Por qué? ¿Por qué me tuvo que sacar ese idiota del bar? Ahora no tendría que estar sufriendo esta mierda.
—Perla, no digas eso. Tienes que seguir luchando. Tu madre aún está viva, ahí, fuera de este caos. Lucha por eso. Todos lloramos todo lo que podemos a Dana, pero tenemos que seguir adelante y esta situación nos obliga a mantenernos serenos, no podemos flojear.
—Tienes razón... Encontraré a mi madre y acabará toda esta pesadilla. Antes de irme a dar una vuelta y seguir llorando te tengo que decir que encontré a Edurne y le conté todo lo que había pasado, por eso os entrevista, es bueno que haya testimonios sobre esto. Hubo problemas en su casa y me fui hacia el bosque, en un momento me tuve que ocultar en una vivienda en construcción y allí vi un mensaje pintado por Mimí que ponía que se iba a refugiar en las cuevas y las parideras, aún puede que esté viva. Luego Edurne se decidió a acompañarme al bosque con su coche y ahora tenemos más ayuda.
—Gracias por contarme esto, Perla, pero ahora deberías desahogarte y descansar.
—Vale...
—Te dejo tranquila, tengo que arreglar unos asuntos.
—Gracias.

Noah se alejó de la chica y se dirigió hacia Yolki que estaba hablando con Paula.
—¿Podemos hablar en privado?
—Bueno yo creo que iré a por agua. — Dijo Paula como excusa para dejarles solos.
—Claro. — Accedió Yolki.
Ambos se alejaron un poco del grupo y del campamento.
—Sabes... Esta mañana estuve en la casa donde supuestamente vivíais Marius y tú. ¿De qué va todo esto? ¿Qué es eso de ISABW? ¿Quiénes sois en realidad?
—Oh... Entiendo... Está bien, confío en ti y te contaré.
—Más te vale.
—Bien... ISABW son las siglas que significan International Society Against Bacteriological War, es decir, nos dedicamos a luchar contra los posibles brotes de guerra bacteriológica por el mundo. Nos informaron sobre experimentos en esta zona y parece que no era una falsa alarma. Sergei tenía entre su ropa este mapa sobre unas instalaciones en alguna parte de este área. Nuestros movimientos prácticamente son de carácter militar, por eso estamos tan bien entrenados. Mi compañero ha fallecido, así que ahora tendré que encontrar al culpable de todo esto yo solo, a no ser que tú me quieras ayudar.
—¿Puede que haya cura?
—Eso sólo lo sabe quien provocó esto.
—Bueno, podemos bajar otra vez al pueblo, pero lo haremos mañana. Perla me acaba de decir que hay indicios de que Mimí pueda seguir con vida. Y... Una última cosa. ¿Qué significaban las pegatinas que eran diferentes de las demás en los documentos?
—Vaya... Veo que exploraste bien. Significan que hay anomalías en los genes que no se han encontrado en otras personas, aunque aún no sabemos por qué ni qué causan.
—Entiendo...

*****

Paula llegó hasta el pozo y con una soga hizo descender el cubo. Comenzó a escuchar ruidos alrededor suya y se armó con el machete que portaba para defenderse. Miró a su alrededor con la linterna en la boca y no pareció ver nada. Subió el cubo lleno de agua lo más rápido que pudo y cuando lo tuvo en su poder sintió que algo estaba tocando su espalda. Paula se giró temerosa haciendo que el cubo cayese al fondo del hoyo por el cual casi cae ella también.
—Tranquila, no voy a hacerte daño. — Le habló una voz masculina.
—¿Quién eres?
—Soy uno de los cazadores, Ramiro, pero no voy a hacerte daño.
—¿Qué? ¡Vosotros sois unos monstruos!
—¡No! ¡Espera que te lo explique!
—No hay explicación que valga para tantas muertes.
—Yo no maté a nadie. Sólo iba con Pablo y su hijo a cazar. Sólo acataba órdenes de Pablo, no pretendía matar a nadie. No soy un asesino, por favor, tienes que creerme. Tarde o temprano si sigo solo en este bosque alguno de esos monstruos me devorará vivo.
—Ese no es mi problema.
—Por favor, ayúdame. Seguro que tú también estarías aterrada en mi situación. Os puedo ser de ayuda. Sé que va a ser complicado confiar en mí pero no me queda otro remedio que colaborar con vosotros si quiero sobrevivir y en cierta parte me siento culpable de la muerte de esa pobre chica y estoy en deuda con su hermana.
—Mira... Iremos al campamento y que decidan qué hacer contigo, yo no puedo decidir esto sola.
Ambos quedaron en silencio al escuchar de nuevo ruido entre los árboles y arbustos.
—Cuidado... — Dijo protegiéndola de lo que pudiese acercarse al ataque de ambos. El sonido cada vez era más intenso y ellos estaban cada vez más nerviosos.
—Mantened la calma. — Dijo una voz femenina detrás suya.
Ambos se voltearon y vieron a una joven de pelo moreno y largo que estaba con total tranquilidad mirándoles.
—¿Quién eres? — Preguntó Ramiro.
—Mi nombre es Helena.
—¿Qué quieres de nosotros? — Dijo Paula con temor.
—Nada, sólo pasaba por aquí y os he visto.
—¿Solo pasabas por aquí? ¿De noche? ¿Has visto el panorama que hay? — Volvió a preguntar la mujer.
—Sí, tranquilos, sé cuidarme sola y más entre amigos.
—¿Entre amigos?
—Sí, como vosotros los llamáis, los "infectados". Son tan dóciles y tiernos... No sé por qué la gente los odia tanto. — El sonido que se había escuchado con anterioridad ahora era más cercano y los tres miraron hacia él.
—¿Qué puede ser eso?
—Oh... Tranquilos, son mis cachorros. — Contestó Helena mientras se acercaba al ruido.
—¿Tus... cachorros?
—Aham... — La chica se acercó a un arbusto y de él sacó del collar a dos rottweilers cuyos hocicos no paraban de salivar.
—¿Son tuyos?
—Sí, pero no os preocupéis. No estamos solos.
—¿Cómo?
Helena silbó una breve melodía y de repente apareció una jauría de canes similares detrás de ella.
—Bueno... Vosotros no me interesáis mucho así que... — La chica se agachó entre las dos cabezas de los perros que tenía sujetos y les susurró. — Atacad pequeños.
Los cánidos se abalanzaron sobre ellos. Ramiro reaccionó con rapidez y comenzó a correr hacia el campamento, pero Paula no fue tan hábil y los rottweilers comenzaron a mordisquearla por el cuerpo. Helena vio cómo el cazador se alejaba corriendo y dio la orden a todos los perros de perseguirle y acabar con él.

*****

El grupo entero se encontraba sentado cenando y charlando en el campamento.
—Muchas gracias a todos por contarme todo lo que sabíais de todo esto. — Agradeció Edurne al grupo.
—No hay de qué. — Contestó Linda.
—Chicos... Os tengo que decir algo. — Alzó la voz Noah. — Perla ha visto indicios de que Mimí puede seguir viva, encontró un mensaje pintado en una pared de una casa en el que informaba que se ocultaría en las cuevas. Así que... Como Celestino es quien ha tomado el mando ahora sólo propongo ir mañana al amanecer a buscarla y peinar toda la zona de las cuevas.
—¿A las cuevas? — Replicó el anciano mientras se quedaba pensativo. — Está bien, creo que ha llegado el momento de otorgar libertad, aunque en el fondo siempre habéis podido hacer lo que quisieseis. Yo iré a las cuevas a buscar a la niña, pero el que quiera largarse de esta pesadilla es libre de marchar fuera de aquí. Por lo tanto, que levante la mano quien quiera irse.
Todos se quedaron mirándose los unos a los otros esperando a que alguno emitiera su elección, como si aguardasen a que alguien diese el primer paso para no parecer tan egoísta con la decisión de abandonar.
—Además... También puede que haya una cura.
—¿¡Qué!? — Dijeron todos al unísono mientras miraban con los ojos como platos a Noah.
—Yolki es un agente especial que está investigando esta catástrofe. En algún lugar de este pueblo están experimentando con personas y por mí, yo pienso llegar hasta el meollo de este asunto.
Yolki miraba incrédulo a las palabras que acababa de decir Noah y éste se percató, pero sólo le devolvió la mirada con normalidad como si no le importase lo que pensase.
—En ese caso, mi obligación es quedarme y resolver todo esto. — Dijo Tony.
—Tu obligación... — Murmuró Perla recriminando lo suficientemente alto para que la escuchasen.
—Bien, entonces, ¿alguien quiere abandonar? — Volvió a cuestionar Celestino.
Nadie dijo nada ni alzó la palma. Parecía que todos querían trabajar mano a mano para destapar todo. De repente se comenzaron a escuchar gritos de alerta desde el bosque seguido de ladridos.
—¡Corred! ¡Huid en los coches!
Todos alumbraron y vieron que Ramiro se aproximaba a gran velocidad hacia ellos seguido de una manada de perros ansiosos por atacar. La jauría era demasiado grande como para contraatacar y todos recogieron lo necesario con rapidez y montaron en los coches.
—¡Por favor! ¡No me dejéis aquí! — Dijo mientras conseguía colarse en uno de los vehículos.
—¡Arranca! ¡Arranca! — Gritó Edurne a Celestino en uno de los coches mientras veía que los perros comenzaban a arañar las puertas.
Dos de los coches abandonaron la zona dejando atrás a los rabiosos animales y pusieron dirección al pueblo.

*****

Paula malherida consiguió llegar hasta donde estaba el campamento. Observó que no había nadie, que la habían abandonado. Desesperada, llorando y sangrando se quedó mirando a su alrededor derrotada. Vio entonces su salvación, el grupo se había dejado uno de los coches allí, era el de Edurne. La suerte estaba de su lado, pues el coche estaba abierto. Se sentó en el asiento del piloto y arrancó. Afortunadamente siempre dejaban las llaves puestas por si se encontraban en una situación de emergencia. Al contrario que el grupo, puso dirección a la carretera para escapar de toda aquella pesadilla. A pesar del dolor de sus heridas se sentía feliz por poder marcharse con la esperanza de poder rehacer su vida y vivir con calma. Giró una curva de la carretera que daba a una recta, allí vio a Helena plantada en medio de la carretera y asustada Paula dio un volantazo y estampó el coche contra un árbol. Tras reponerse del golpe se giró hacia la calzada y observó que Helena ya no estaba allí. Entonces rodaron dos cosas por la rota luna delantera del vehículo y vio que eran las cabezas de Marius y Sergei. Paula dio un grito de terror y se giró hacia la puerta. Por el cristal vio a Helena agachada, sonriendo y saludándola. En un instante ésta incrustó un puñal en la cabeza de Paula.

*****

© Estrada Martínez, J.J., 2014

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