Ir al contenido principal

Propósitos para este 2017

¡Hola, queridos lectores!

Bueno, como habéis podido ver, con la entrada de este nuevo año me he propuesto recuperar el blog y proveeros de más contenido. Lo tenía muy abandonado y he pensado que era necesario revitalizarlo un poco, sobre todo para que podáis disfrutar de las cosas que voy escribiendo y volvamos a tener una comunicación más fluida.

La intención es daros al menos una entrada semanal, aunque ahora mismo estoy tratando de ofreceros dos: una de creación literaria y otra diferente, ya sea de opinión, informativa, como esta, o de lo que sea. No obstante, si no puedo mantener este ritmo, lo reduciría a una semanal.

Respecto al estado de las cosas que tengo pendientes, Mundo sin muerte, la continuación de Ángel de la muerte, está terminada de escribir y revisar, y estoy a falta de la portada para poder publicarla. ¡Espero que pueda ser más pronto que tarde!

¡Pero no me he quedado quieto! He comenzado una nueva aventura enfocada a una fantasía más pura. Recogiendo los retazos de El último campo, obra que decidí abandonar por falta de inspiración y de interés por vuestra parte, y de otras historias que había escrito con anterioridad, aunque no las había publicado, estoy creando una novela que, de verdad, creo que va a satisfacer a aquellos a los que les gusten las historias ambientadas en un mundo fantástico de corte medieval.

Creo qe próximamente os dejaré por aquí el prólogo de la nueva novela, aunque no quiero adelantarme demasiado para no causaros expectación innecesaria. Sin embargo, la obra progresa a buen ritmo. No voy a daros ninguna fecha estimativa, pero sí que puedo prometeros que quiero poner lo mejor de mí en ella, y creo que lo estoy consiguiendo.

¡Pues nada más por ahora! ¡Hasta la vista!

Comentarios

Entradas populares de este blog

Hola, me llamo Javier y soy abstinente

Hola, me llamo Javier, tengo veintinueve años y soy abstinente. Desde que tengo derecho al voto, he vivido tres elecciones generales; cuatro si contamos la repetición de las últimas. En las primeras, 2008, voté a ZP. No parecía que lo hiciera mal. Luego decidí abstenerme como muchos que no veíamos una opción buena. El hartazgo cristalizó en el 15M, nuevas formaciones y soplos de aire fresco para la política. Me decanté por votar a C’s y me sentí defraudado cuando hubo que repetir. ME planteé de verdad no regresar a las urnas, pero al final decidí hacerlo. Hoy, en 2019, vuelvo a la abstención.

El espacio que ocupa el braille

¡Hola! Después de un montón de tiempo, os dejo por aquí algo nuevo que llevaros al sillón de lectura. En esta ocasión, es un relato que presenté al concurso europeo de redacción sobre el braille. El formato era libre y, como no podía ser de otra forma, yo me decanté por la narrativa. Es un pequeño cuento que he escrito con mucho cariño. Espero que os guste. El espacio que ocupa el braille Cierro la última caja sin decidir todavía cuál será su destino y la apilo junto a las otras. La pared está cubierta por ellas. La habitación rezuma el aroma relajante de los libros nuevos. He cuidado muy bien todas esas hojas llenas de puntos, como todo lo que tengo. Las miro, quieta como un clavo. Una lágrima se me escurre por la mejilla. —¿Has terminado? —Casi. Mi chico me da un apretón cariñoso en el hombro. Sonrío. Se va. Pronto viviremos juntos. El estómago se me encoge de las ganas. Llevamos esperándolo mucho tiempo. Lo que aún no tengo claro es si ellos vendrán conmigo. Ocupan demasiado. Hemos

El voto

Un voto…. ¡Un miserable voto…! Me dolía la mandíbula de tanto apretarla. Llevábamos meses negociando la reforma. Un golpe de mano magistral en la última semana para sacarla adelante. Y, de repente, ¡todo se había ido a la…! ¡Prrfff…! Plonk. ¡Ay, al fin! Me acaricié el vientre con alivio. Siempre me pasaba. Cuando llevaba mucho estrés en los pantalones el culo se me cerraba como si me lo hubieran sellado con silicona. Se quedaba ahí, ni para adelante, ni para atrás. Tener que hacerlo en los baños del congreso tampoco ayudaba, sobre todo sabiendo que un escolta uniformado con gafas de sol me esperaba al otro lado de la puerta del cubículo con una cara de póker bien ensayada. En fin. Tendría que encargarle una dosis extra de bífidus diaria al cocinero. Esto de la geometría variable amenazaba con estrangularme el intestino. Miré el reloj. ¡Las 10:23! La sesión estaba a punto de empezar. Me limpié el culo a toda prisa y me subí los pantalones. Para cuando abrí la puerta, ya había recuperado