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Opinión: Juego de Tronos 7x04

Con un poco de retraso, pero aquí está. Las fechas que son obligan a tener menos disponibilidad para el blog, pero no quería faltar a la cita. Aquí tenéis mi opinión sobre el último capítulo emitido esta semana, uno notable en mi opinión, a pesar de algunos detalles. Como siempre, me gustará conocer la vuestra en los comentarios. A partir de aquí, spoilers, así que ya sabéis.




Básicamente, la acción transcurre en tres escenarios: Invernalia, Rocadragón y el Camino de las Rosas. Seguiremos ese orden para ir comentando cada apartado.

En el Norte continúan los reencuentros con la llegada de Arya. Esta chica corre que se las pela. Todo bastante correcto en mi opinión, dejando ver cómo cada uno de los Stark ha cambiado a lo largo de todo el tiempo que han pasado separados. Especial mención para el corte de Bran a Meñique citándole una de sus frases más famosas mientras él intentaba congeniar. Detallazo para el visionario de la familia.

En Rocadragón Jon sigue a lo suyo, a pico y pala con Daenerys; digo... con el vidriagón. En eso se encuentran unas pinturas de los Niños del Bosque que parecen puestas a propósito para convencer a la Targaryen. ¿Será Jon el que le hizo aquellos feos grafitis al Muro también? Quién sabe. El caso es que sigue la tensión sexual... digo, política entre los dos. Pero en eso llegan noticias del oeste que no agradan nada a la dragona y por poco le prende fuego al continente entero. Mas como quiere gustarle al bastardo, decide ser menos expeditiva. Ya dije yo que el plan de tyrion parecía hecho a posta para darles algo de vnetaja a Cersei y los suyos.

La parte final fue precedida por una reaparición de Theon a la altura. No sé cómo tiene huevos de presentarse a pedirle ayuda para rescatar a su hermana cuando él la abandonó, pero... ups, claro, ya.

El caso es que, en un alarde de teleportación cuántica, Daenerys llega con todo su khalasar a interceptar la caravana dirigida por Jaime Lannister con el oro y los víveres de Altojardín, que estaban siendo transportados a la capital para que Cersei saldara su deuda con el Banco de Hierro y tuviera provisiones para la guerra. Era evidente la estrepitosa derrota del bando Lannister, a pesar del fantasioso escorpión empleado por Bronn para herir a Drogon. Yo que él me iba al casino a jugarme todo lo que llevaba en las alforjas; ganaba seguro.

El caso es que, con el dragón herido, Jaime se lanza a la carga para intentar matar a Daenerys y poner fin a la guerra, haciendo alarde de su valentía y temeridad a partes iguales. Lo cierto es que me gustó la escena porque saca su lado más noble, un poco olvidado en la serie. Por su parte, Tyrion reza para que no lo maten, dejando ver que todavía existe una relación afectuosa con el único miembro de su familia que lo apreciaba. Le fue de un pelo, pero parece que Jaime pudo salvarse en el último momento, aunque seguramente sea hecho prisionero. Interesante situación la que se presenta. Veremos cómo reacciona su gemela a esto y qué acciones emprende Euron con el camino a su lecho libre.

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