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Lite Review: Diario de Ana Frank

No había leído este libro hasta la fecha. Recuerdo que siempre nos lo mencionaban en el colegio cuando hablábamos de la Segunda Guerra Mundial o del holocausto judío. Un relato de primera mano sobre las penurias que tuvieron que pasar aquellos perseguidos por los nazis. Eso era lo que esperaba encontrarme. Pero la verdad es que me ha sorprendido gratamente.

En primer lugar, debo decir que no creo que haya que considerarlo como una obra narrativa. Es un diario. Tiene su propia estructura y no se pueden aplicar los mismos criterios. Si lo hiciese, podría calificarlo como repetitivo. Pero, ¿qué es un diario si no? Al fin y al cabo, en él plasmamos nuestras inquietudes y su evolución a lo largo del tiempo. Es normal que la temática sea reiterada una y otra vez, y que apreciemos pasos adelante y atrás continuamente. Por tanto, prescindiré de los recursos narrativos en esta reseña.

Lo que encuentro en esta obra, más allá de un abordaje no muy denso del holocausto, es la vida de una niña. Una niña que transcurre hacia la madurez en un contexto terrible, encerrada sin contacto con el exterior. Podemos conocer la forma de pensar de Ana, sus relaciones con su familia y amigos, y con la gente con la que se escondían de los nazis. La adolescencia produce cambios en ella, en su forma de actuar. Es, simplemente, bello.

No nos engañemos. La adolescencia es una etapa peculiar. Igual que conocemos sus ilusiones, podemos percibir la prepotencia y soberbia típicas de la edad. Una niña que cree saber más que todos cuantos la rodean, pero que, al mismo tiempo, corre a refugiarse en la cama de sus padres cuando tiene miedo. Conflictos continuos con ellos y el resto de adultos. Es tan real, tan vívido... Nunca sabemos si estar con Ana o contra ella. Tampoco creo que importe. Yo decidí crecer con ella y limitarme a comprenderla.

También conocemos sus sueños y aspiraciones. Para mí, esta es la parte más dura y triste del diario. La chica tenía muchas cosas que vivir, pero cuando uno lee a sabiendas del fatal desenlace, no puede hacer más que lamentarse por la desdicha. ¿Habría sido periodista? ¿Escritora tal vez? Nunca lo sabremos. Solo puedo decir que tenía talento para la palabra, aunque tal vez ese punto prepotente que asomaba hubiera truncado su carrera.

Algo importante a resaltar es el feminismo palpable en cada página. Es algo que llama la atención con la percepción tradicionalista que tenemos del mundo judío a menudo, y más en esa época. Ana quería llegar a alcanzar sus metas personales y profesionales. No quería quedarse estancada por ser mujer. Incluso, en sus primeros contactos con la sexualidad, parece adivinarse un ligero coqueteo con la homosexualidad. Quizás fue el detalle que más me llamó la atención de todo el diario.

Igual que hoy en día, también se puede ver cierta soberbia por su parte en este ámbito. Su madre y su hermana no eran como ella. Preferían una vida más tradicional para la época y eso le hacía considerarlas débiles, subyugadas. No entiendo bien por qué este desprecio a su elección. Al fin y al cabo, eran libres y, como Ana reconoce, su hermana era más brillante que ella en muchos aspectos. Quizás todo nazca de una necesidad adolescente de sentirse superior.

En definitiva, es un libro que recomiendo leer. No por su conexión con los desgraciados sucesos que acaecieron en esa época, sino por ser una ventana al mundo interior de una niña madura para su edad, pero que todavía tenía mucho camino por recorrer. Un camino que nunca pudo transitar.

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